No hay que eliminar, hay que balancear

En nuestra cultura, la comida es unión. Pensar que para tener bienestar debemos comer solo lechuga es un error que genera estrés. Se trata de tomar decisiones informadas: cómo servimos el plato en la comida corrida, qué bebemos y cómo nos tomamos el tiempo para comer.

Comer con más calma

Masticar rápido frente al teclado mientras respondes un correo garantiza una mala digestión. Exígete tomar al menos 30 minutos alejados de las pantallas. Saborea, respira y permite que tu cuerpo registre la saciedad.

Observar las porciones

Disfruta de las tortillas y los frijoles, son excelentes fuentes de energía y fibra. El secreto está en acompañarlos siempre con una porción generosa de verduras: nopales, calabacitas, chayotes. Que el verde sea el protagonista visual de tu plato.

Consejos prácticos para el día a día

Ideas para aplicar cuando el tiempo escasea.

Agua como regla base

A veces el hambre o el cansancio a media tarde es simple deshidratación. Mantén agua natural a la vista siempre.

En la fonda

Si pides el menú del día, elige sopas claras o consomes en lugar de cremas, y pide que cambien el arroz por ensalada de vez en cuando.

Cenas ligeras

Cenar muy tarde o muy pesado interrumpe el sueño. Opta por platillos sencillos si vas a dormir pronto.

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